Por qué el movimiento es el tratamiento prioritario en el dolor crónico

“Si me muevo, me duele… entonces, ¿mejor no moverme?”.
Esta es una de las creencias más extendidas entre quienes conviven con dolor crónico.
Sin embargo, la evidencia científica señala justamente lo contrario.

La guía PEER: una de las revisiones más completas sobre dolor crónico

En marzo de 2022 se publicó la guía PEER (Patients Experience Evidence Research).

Es, probablemente, una de las revisiones más exhaustivas y relevantes que tenemos sobre el tratamiento del dolor crónico, especialmente en artrosis, lumbalgia y dolor neuropático.

Su gran aportación es que, por primera vez, se integraron las experiencias y la opinión de los propios pacientes, junto con la evidencia científica convencional. No es solo un documento técnico: es un consenso entre ciencia y vivencia real.

Una revisión monumental: 11 años y 285 ensayos controlados aleatorizados

Para elaborar la guía, se realizaron tres revisiones sistemáticas que abarcaron 285 ensayos controlados aleatorizados, seleccionados entre miles. Solo se incluyeron aquellos que mostraban mejoría del dolor igual o superior al 30%, un criterio extraordinariamente exigente.

Además, el comité de expertos añadió 11 preguntas complementarias y sometió cada recomendación a una doble revisión: la de los profesionales de la salud… y la de los pacientes.

El resultado: una guía rigurosa, sólida, innovadora y sorprendentemente poco difundida en la práctica clínica diaria.

La conclusión es inequívoca:

La intervención más eficaz y de mayor prioridad es el ejercicio físico o actividad física.

No existe un ejercicio “mejor” que otro. La guía PEER es clara:

Lo importante es que la persona elija una actividad que disfrute.
Ninguna modalidad supera sistemáticamente a las demás.

Pilates, fuerza, caminar, nadar, yoga, movilidad, crossfit… cada disciplina defiende su terreno, pero la evidencia dice otra cosa: la adherencia depende del disfrute, no del tipo de ejercicio.

Además, la guía desmonta otra idea muy extendida: que perder peso debe ser el primer paso para mejorar el dolor. Las mejoras documentadas en los estudios no dependieron de esa variable.

 

Qué funciona y qué no según la guía PEER

Intervenciones recomendadas (alto nivel de evidencia):

  • Actividad física
  • Terapia cognitivo-conductual
  • Reducción del estrés basada en mindfulness

Estas tres directrices coinciden plenamente con los pilares de la Terapia Reversión del Dolor (TRD), que combina educación en dolor, indagación somática, regulación emocional y actividad física graduada.

Intervenciones desaconsejadas (más riesgo que beneficio):

  • Opiáceos
  • Canabinoides

Pese a su escasa eficacia y sus riesgos, siguen siendo de lo más recetado en el modelo biomédico actual, centrado en atender la demanda del paciente que pide  “deme una pastilla que  me calme”. Aquí es donde la educación del paciente resulta esencial: lo que no funciona, no debería ser el estándar de atención.

Intervenciones con beneficio limitado o dudoso:

  • Fisioterapia (invasiva o no invasiva)
  • Manipulación vertebral
  • Infiltraciones
  • AINEs y otros fármacos habituales

No es que “no sirvan”: simplemente, sus beneficios no superan claramente sus riesgos ni alcanzan la eficacia del movimiento.

Y entonces… ¿por qué no se prescribe más ejercicio?

Según la evidencia, los primeros que deberían leer y aplicar esta guía son los profesionales de la salud. Sin embargo, su implementación es todavía baja. La prescripción de ejercicio requiere derivar a fisioterapeutas, entrenadores especializados en movimiento y actividad física. Y, por desgracia, este enfoque aún no es la norma.

Si lo fuese, seguramente ya veríamos una reducción significativa de problemas como la lumbalgia inespecífica, uno de los grandes retos sanitarios actuales.

La TRD y la guía PEER: ciencia y práctica caminando juntas

La Terapia Reversión del Dolor integra exactamente las tres intervenciones que la guía PEER considera prioritarias:

  • Educación en dolor para generar seguridad cognitiva.
  • Mindfulness que está integrado en el ejercicio de Indagación Somática, donde la mente aprende a interpretar la experiencia de dolor sin amenaza.
  • Actividad física progresiva, flexible y adaptada y visualizada cuando no se puede.

Todo ello está recogido y estructurado en nuestro programa “Vive sin dolor crónico”, un acompañamiento paso a paso que te ayuda a:

  • Moverte con seguridad
  • Domesticar el miedo al dolor
  • Recuperar tu vida y tu actividad física
  • Dejar atrás la dependencia del reposo y de las pastillas
 
 

Acceso al programa:

¿Quieres leer la guía PEER original?

Puedes acceder directamente aquí:

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